“Inside Job”, un documental americano de reciente aparición, y de
extraordinaria elaboración –sobre todo dada la complejidad de su
temática- constituye un testimonio histórico invalorable (yo diría
imprescindible) para comprender el origen de la actual crisis
financiera internacional, generada por la quiebra de varios grandes
“bancos de inversión” norteamericanos (y de la aseguradora AIG, la más
poderosa del planeta), y cuya secuela, al más puro “efecto mariposa”, ha
acabado por llevar a la economía mundial a su momento más crítico desde
la Segunda Guerra Mundial. Que dicho así parece seguir siendo cuestión
de especialistas, pero que en la práctica cotidiana significa lo que
estamos viviendo a diario en nuestros bolsillos y cuentas bancarias, y
más: lo que todavía nos falta por pasar. Que los negocios fraudulentos
de un grupo de entidades financieras de los Estados Unidos puedan haber
determinado la pérdida de cuatro millones de puestos de trabajo en
España (entre ellos, el de muchos de los que seguramente están leyendo
esto), parece una tomadura de pelo, pero no lo es. Y de ello podemos
sacar muchas conclusiones.
La primera, desde luego, la inmoralidad y falta de escrúpulos de
quienes manejan los “mercados”, como se demuestra en las prácticas de
bancos de inversión como Goldman Sachs, Lehmann Brothers o Merryl Linch,
que vendían a los inversionistas unos productos financieros degradados
(los famosos “activos tóxicos”) y al mismo tiempo, a través de otros
mecanismos económicos, los hacían caer para obtener un doble beneficio.
El film muestra detalladamente los mecanismos que todo este conglomerado
de sociedades ponían en marcha para obtener esos resultados: no es el
caso de explicarlos aquí, pero les aseguro que dejan de piedra. O
mejor, seamos sinceros: con muchas ganas de tirar piedras. Y tras la
quiebra de sus propias compañías, arrastrando tras de sí la economía
mundial, los directivos responsables de aquellos fraudes globales se
han retirado a disfrutar de ganancias personales que se mueven en cifras
de imposible imaginación (sólo William Fund, último presidente de
Lehmann Brothers, se llevó más de 485 millones de dólares de ganancias
personales, sin que haya rendido responsabilidades a nadie). “Inside
job”, además de tener el mérito de contar las cosas con el testimonio
personal de los propios protagonistas, muestra la realidad del
“pensamiento liberal” para el que el lujo y el dinero no tienen límites,
y no existen límites morales para conseguirlos.
Lo peor, y aquí viene una segunda conclusión, es que además de límites
morales, lo que no han tenido estos estafadores impunes, es límites
legales. Como demuestra el documental, su actividad se amparó en la
progresiva desregulación de los mercados financieros que el gobierno de
los Estados Unidos ha venido aumentando sistemáticamente desde el
gobierno de Ronald Reagan, una situación que no cambió tampoco durante
los gobiernos demócratas de Clinton. La figura de Alan Greenspan,
todopoderoso presidente de la Reserva Federal con Reagan, Clinton y los
Bush, es la más emblemática. Su gestión, destruyendo una a una todas
las trabas que la legislación americana ponía a los negocios peligrosos,
es un verdadero mentís a aquellos que, ingenuamente, siguen afirmando
que en temas económicos lo bueno es que “los técnicos” no cambien cuando
cambian los políticos. Greenspan (y unos cuantos más) no cambiaron:
porque la política, esto es cada vez más evidente, no desea interponer
dificultades a las empresas, cuyo inmenso sistema de “lobbies” (se
calcula que hay unos cuatro “lobbistas” por cada congresista
norteamericano), garantiza los intereses de las empresas (y la
financiación de los candidatos y partidos).
Dentro de este entramado, han cumplido un papel fundamental las tres
grandes “agencias de evaluación de riesgo”: Moody´s, Standards &
Poor, y Fitch. Cuando esos “activos tóxicos” se ponían en venta (los
mismos que por otro lado los bancos que vendían, boicoteaban), las
agencias les daban altísimas calificaciones (AAA, la más alta del
mercado). Y no sólo eso: la calificación, por ejemplo, de Lehmann
Brothers, era de A2 (una de las más altas) dos días antes de que
quebrase. Presionadas por el Congreso, las agencias se disculparon
diciendo que sus calificaciones son “opiniones” que los inversionistas
no están obligados a seguir. Estas miserables “agencias de riesgo”,
cómplices absolutas y hasta ahora impunes del origen de la gran crisis
económica global que padecemos, son las mismas que siguen mandando a
diario sus “calificaciones” ahora a los países, y continúan moviendo
“los mercados” y con ellos la voluntad de las marionetas políticas que
nos gobiernan.
Para finalizar, y como colofón de la gran estafa mundial en que consiste
en realidad ésta mal llamada “crisis”, “Inside Job” demuestra cómo
algunos de los principales responsables, ya sea desde el mundo
empresarial, desde los cargos “técnicos” de los gobiernos que prohijaron
y permitieron su saqueo, e incluso desde el presunto “academicismo
económico” de las universidades, continúan ocupando cargos de relevancia
–como si nada hubiera pasado- en el actual gobierno de Obama.
La estafa, por tanto, continúa.

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