martes, 24 de julio de 2012

Le llaman crisis, pero es una estafa

“Inside Job”, un documental americano de reciente aparición, y de extraordinaria elaboración –sobre todo dada la complejidad de su temática- constituye un testimonio histórico invalorable (yo diría imprescindible) para comprender el origen de la actual crisis financiera internacional, generada por la quiebra de varios grandes “bancos de inversión” norteamericanos (y de la aseguradora AIG, la más poderosa del planeta), y cuya secuela, al más puro “efecto mariposa”, ha acabado por llevar a la economía mundial a su momento más crítico desde la Segunda Guerra Mundial. Que dicho así parece seguir siendo cuestión de especialistas, pero que en la práctica cotidiana significa lo que estamos viviendo a diario en nuestros bolsillos y cuentas bancarias, y más: lo que todavía nos falta por pasar. Que los negocios fraudulentos de un grupo de entidades financieras de los Estados Unidos puedan haber determinado la pérdida de cuatro millones de puestos de trabajo en España (entre ellos, el de muchos de los que seguramente están leyendo esto), parece una tomadura de pelo, pero no lo es. Y de ello podemos sacar muchas conclusiones.
La primera, desde luego, la inmoralidad y falta de escrúpulos de quienes manejan los “mercados”, como se demuestra en las prácticas de bancos de inversión como Goldman Sachs, Lehmann Brothers o Merryl Linch, que vendían a los inversionistas unos productos financieros degradados (los famosos “activos tóxicos”) y al mismo tiempo, a través de otros mecanismos económicos, los hacían caer para obtener un doble beneficio. El film muestra detalladamente los mecanismos que todo este conglomerado de sociedades ponían en marcha para obtener esos resultados: no es el caso de explicarlos aquí, pero les aseguro que dejan de piedra. O mejor, seamos sinceros: con muchas ganas de tirar piedras. Y tras la quiebra de sus propias compañías, arrastrando tras de sí la economía mundial, los directivos responsables de aquellos fraudes globales se han retirado a disfrutar de ganancias personales que se mueven en cifras de imposible imaginación (sólo William Fund, último presidente de Lehmann Brothers, se llevó más de 485 millones de dólares de ganancias personales, sin que haya rendido responsabilidades a nadie). “Inside job”, además de tener el mérito de contar las cosas con el testimonio personal de los propios protagonistas, muestra la realidad del “pensamiento liberal” para el que el lujo y el dinero no tienen límites, y no existen límites morales para conseguirlos.
Lo peor, y aquí viene una segunda conclusión, es que además de límites morales, lo que no han tenido estos estafadores impunes, es límites legales. Como demuestra el documental, su actividad se amparó en la progresiva desregulación de los mercados financieros que el gobierno de los Estados Unidos ha venido aumentando sistemáticamente desde el gobierno de Ronald Reagan, una situación que no cambió tampoco durante los gobiernos demócratas de Clinton. La figura de Alan Greenspan, todopoderoso presidente de la Reserva Federal con Reagan, Clinton y los Bush, es la más emblemática. Su gestión, destruyendo una a una todas las trabas que la legislación americana ponía a los negocios peligrosos, es un verdadero mentís a aquellos que, ingenuamente, siguen afirmando que en temas económicos lo bueno es que “los técnicos” no cambien cuando cambian los políticos. Greenspan (y unos cuantos más) no cambiaron: porque la política, esto es cada vez más evidente, no desea interponer dificultades a las empresas, cuyo inmenso sistema de “lobbies” (se calcula que hay unos cuatro “lobbistas” por cada congresista norteamericano), garantiza los intereses de las empresas (y la financiación de los candidatos y partidos).
Dentro de este entramado, han cumplido un papel fundamental las tres grandes “agencias de evaluación de riesgo”: Moody´s, Standards & Poor, y Fitch. Cuando esos “activos tóxicos” se ponían en venta (los mismos que por otro lado los bancos que vendían, boicoteaban), las agencias les daban altísimas calificaciones (AAA, la más alta del mercado). Y no sólo eso: la calificación, por ejemplo, de Lehmann Brothers, era de A2 (una de las más altas) dos días antes de que quebrase. Presionadas por el Congreso, las agencias se disculparon diciendo que sus calificaciones son “opiniones” que los inversionistas no están obligados a seguir. Estas miserables “agencias de riesgo”, cómplices absolutas y hasta ahora impunes del origen de la gran crisis económica global que padecemos, son las mismas que siguen mandando a diario sus “calificaciones” ahora a los países, y continúan moviendo “los mercados” y con ellos la voluntad de las marionetas políticas que nos gobiernan.
Para finalizar, y como colofón de la gran estafa mundial en que consiste en realidad ésta mal llamada “crisis”, “Inside Job” demuestra cómo algunos de los principales responsables, ya sea desde el mundo empresarial, desde los cargos “técnicos” de los gobiernos que prohijaron y permitieron su saqueo, e incluso desde el presunto “academicismo económico” de las universidades, continúan ocupando cargos de relevancia –como si nada hubiera pasado- en el actual gobierno de Obama.
La estafa, por tanto, continúa.

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